Mi primer colegio fue presbiteriano. Seguramente fundado por algunos inmigrantes ingleses en Valparaíso. El dia UNO llegamos la mayoría cagados de miedo, como en todos lados. Luego entras en confianza con tus amiguitos. Eso es lo usual.
Pero yo no. Tuve mala cueva. Mi familia no es católica. Y no creen en la navidad. Entonces, les daba lo mismo confesarme que el viejo pascuero era un vil invento para camuflar al papá llevando los regalitos en la noche, mientras los niños duermen. En realidad, me lo dijo la hermana de mi mamá. Pero bueno, eso da igual. Pareciendome asi natural, se lo dije a un compañero. Y el pendejo lloró desconsoladamente. Casi ahogandose. La noticia se esparció entre la clase, y luego, como un contagio masivo, estaba la mitad del curso llorando de una forma tal, como cuando haciamos cola para vacunarnos contra el sarampión. La profesora, de la cual no recuerdo ni siquiera su rostro, me castigó sacandome de la sala. Yo no entendía nada.

Llaman a mi madre. Ella pide disculpas y le explica nuestras creencias. Filo. Queda en nada.
Excepto por un detalle. Mi profesora, la "tia" del curso, me tuvo, desde ese día entre ceja y ceja.
La mayoría cuando somos niños, caemos en la torpeza de dejar caer algunas cosas. En mi caso, yo le di vuelta un yogurt al libro "Ola" (uno en que salía un niño con globitos en la tapa azul) a Basilio, un mellizo con cara de agilao que fue inmediatamente a acusarme, cual kiko. La "tía" ingresa raudamente, me agarra de la oreja, me sienta en su silla y llama a viva voz a todo el curso para que vuelva de recreo. Pasan todos compungidos y a la vez bastante choreados por el recorte en el tiempo libre. Ahí, delante de todos, saca la varilla para apuntar en clases y me pide en forma poco decorosa, que me suba las mangas de mi camisa. Acto seguido, comienza una sucesión de palos que me dejó las manos marcadas por varios días. Creo que dejé ese colegio al terminar el año. Pero los reclamos en esos años daban un poco lo mismo. Eran tiempos en que te hacían cantar el himno nacional completo, todos los Lunes, dirigidos por una profesora que hacia el gesto de dirigir una orquesta, delante de una radio Sanyo, con el cassette estrujandose a mas no poder, y todos separados por una distancia inentendible. Hijos de Pinochet. En un colegio privado.
Ya en Sexto básico, y en otro establecimiento, tuve una profesora bastante rica. Joven, de unos 26 años, media hippie. Hacía Matematicas y Artes Plasticas (?). De este ultimo ramo seguramente no tenía idea, porque ocupaba ese espacio en darnos charlas sobre la vida y lo que pasaba en Chile, aunque siempre en forma algo despectiva, mirandonos como pijes malcriados medios huevones. Recuerdo mas nitidamente una jornada bastante sui generis. Llegó vestida como toda una ejecutiva. Con falda y panties negras y una camisa aseñorada. Aunque sin tacos. Traía la radio del colegio. La misma que usaban para corromper nuestros oídos con un himno nacional cantado por una tropa de milicos acumulados y desafinados. La puso sobre su mesa. Se dió un par de vueltas y nos dijo que lo que escuchariamos a continuación le habia cambiado su perspectiva de la vida. Que las letras eran maravillosas. Que era verdadera poesía.
Empezó a sonar el "So" de Peter Gabriel. Cuando pasó la dos, adelantó Sledgehammer para que no vacilaramos mucho y saltó con Dont Give Up. "Escuchen esta, es increible". La mina salió y se fumo un cigarro. Al volver, todos conversabamos o jugabamos bachillerato. Nadie la pescó. Una lata, el disco era bueno, pero yo no lo sabría hasta por lo menos unos 5 años despues.
Continuará...

7 comentarios:
Hola Alejandro:
A todos nos toco la baja en el cole...
gracias por visitar mi blog, y conteste tu pregunta (o afirmación) en el mismo.
un abrazo
Menos mal nunca me llego un barillazo, pero eso de la distancia aun no lo entiendo, tal vez se explica en colegio de puros hombres O_o
Bien rara la profe. Yo tuve una profe de Filosofía a la que le decíamos "Madonna". Cacha la pinta que debe haber tenido. A otro le decíamos "Marciano", porque creíaa pie juntillas en los Ovnis. Y todo esto en colegio de curas.
Saludos
CV
Excelente post coco!, yo tengo cada anecdota en el cole jajajaja
desde dar vuelta de campana un charade del profe de historia, incendiar el lab de quimica y el pelo de la profesora en un fallido experimento con magnesio, lo bueno que siempre me salve por las notas ;)
un abrazo comparito!
le debo reconocer reconociendo que sus criticas de cina a veces no me gustan, por que no se me gusta ver las pelis y le soy siendo un viejo polimañoso descrido de cualquier clase de critica y en fin empero sin embargo, deberia mas confiar su personisima en su excelente capacidad de relatar una muy buena cuando no cae en el drama deberias seguir esta historia continuarla por que es entrete y esta bien hecho
felicitaciones por esa ligera pluma
le debo reconocer reconociendo que sus criticas de cina a veces no me gustan, por que no se me gusta ver las pelis y le soy siendo un viejo polimañoso descrido de cualquier clase de critica y en fin empero sin embargo, deberia mas confiar su personisima en su excelente capacidad de relatar una muy buena cuando no cae en el drama deberias seguir esta historia continuarla por que es entrete y esta bien hecho
felicitaciones por esa ligera pluma
hola! que bueno tu blog!
y me gusto mucho el post! :)
vos sabes si es verdad eso que dicen que el colegio es la mejor etapa de la vida? cierto q no? jaja!
q feo sono eso de q te castigaran por saber la verdad oculta de la navidad joajoa!
saludos!!
byez!
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