
Las escuelas de artes siempre han estado asociadas a estereotipos. Muchos de ellos ciertos, por lo demás. En ellas, las apreciaciones respecto a lo que se entiende por arte, varía dependiendo del profesor o del ambiente en que se rodean, y son impuestas de formas mucho mas variopintas que un simple adjetivo. Se transmiten a través de miradas inquisidoras, lastimosas, por medio de palmaditas en la espalda o quizás, un "es muy simple". La sofisticación es la madre que da de pecho las pretensiones intelectuales de aquellos academicos. El director Terry Zwigoff, creador de esa bofetada a Papa Noel que fue "Bad Santa", refresca el alicaído panorama cinematrogafico norteamericano de este verano boreal con esta película: "Art School Confidential", que mediante los ojos de un adolescente, con pretensiones de ser un nuevo Picasso, nos acerca al mundo de una de estas facultades.
Su profesor (el gran John Malkovich) es un personaje algo tibio en su relacion con sus alumnos.
Alguien que espera dar el gran golpe de su vida, mostrando sus creaciones en una galeria importante, y que a medida que pasan los años, aquello que vió como algo temporal (el hacer clases) se transformó no solo en su medio de subsistencia, sino que en una tediosa rutina. Es la frustación tan comun que invade al artista cuando no puede cristalizar los sueños innatos que lo movieron a tomar aquel aleatorio camino.

De hecho, el profesor Sandiford les da la bienvenida a este grupo de novatos con un pragmatico: "recuerden, solo uno de cada cien de ustedes se ganará la vida como pintor".
A continuación, el guión engrana una historia de asesinatos en aquella facultad, que hacen un flaco favor a un entramado que resulta ser mas atractivo que la idea central. Da la sensación de no saber adonde apunta todo. Tipos que parecen ser sospechosos, personajes caricaturizados hasta llegar al ridiculo, donde pareciese que estuviesen haciendo fila para una audicion de "La Venganza de los Nerds", y muchos actores subutilizados, como Steve Buscemi, cuyo papel, si fuese borrado de los dialogos, nadie lo notaría. Y lo peor es que ni siquiera actuan en cameos.
Lo rescatable de este film, es su sentido del humor, ya que no se toma muy en serio.
Lastima, porque amén de los anteriores trabajos de este director y aquel tufillo que expelen las situaciones absurdas durante muchas partes de la pelicula, era esperable que el humor negro funcionase. Pero no es asi.

En una vaso coctelero se mezclan una serie de brevajes que dan como resultado algo mejor o distinto a los ingredientes por separado.
En este caso, la melcocha (sic), no da resultados. Comedia, drama, romanticismo, misterio, todo en gotas, variando torpemente al son de personajes que no engranan.
Could be much better.
Definitivamente, no cualquiera puede vivir del arte. Menos si lo tratas de graficar de forma tan burda y ansiosa.
La comedia negra se merecía algo mejor.






