Un periodo de adaptación severo, con cambio de colegio mediante. Profesores nuevos. Raros, como algunos que había conocido.

Fue en el año 90 cuando "La Sociedad de los Poetas Muertos" creaba toda una generación de teenagers engrupidos con tener profesores choros, bonachones, sabiondos y ser uno mismo un rebelde de uniforme. Y como no, yo tuve un profesor que cuajaba en aquella descripción. O a lo menos, eso creia.
Para peor de los estereotipos, era el de Castellano.
Treintón, de barba ordenada, con entradas prominentes, arqueaba las cejas con facilidad y gustaba de ejercitarse en las artes del tai-chi mientras dictaba. Tenía una obsesión excesiva por "El Quijote". Prueba de ello, fueron los 4 controles globales con que nos evaluó para aprobar su ramo. Es decir, dedicó todo un puto año en enseñarnos la historia del viejito de la Mancha. Hasta el realismo mágico me parecia mas digerible, que leer por partes las metaforas contemporaneas referidas a Sancho Panza.
El tipo era posero. Le gustaba impresionar a las minas del curso, que de paso, eran lo mas apetecible de mi colegio. Se reía siempre ironico, imponiendo su autoridad de cabronazo frente a los alumnos. No obstante, dedicaba pocos, pero efectivos espacios de tiempo para darnos consejos, que muchos de nosotros no captabamos ni aunque hubiesemos madurado al ritmo de la Drew Barrymore .
Era segundo medio. La mayoría se empinaba cerca de los quince. El, sin duda, cerca, durante o sobre, los treinta.
Se estiró en la silla con los dedos entrelazados y cuando la mayoría esperabamos la tipica interrogación respecto a que vimos la ultima clase, se yergue sobre la mesa y nos mira fijamente.
- Saben cabros, ustedes estan entrando en una etapa entretenida. Aunque no lo piensen así, no tienen mayores complicaciones con su vida. - sentenció casi como un psiquiatra en la consulta, callado despues de escuchar una hora seguida a su paciente.- No sé si algunos de ustedes tienen hermanos o hermanas mayores. ¿Si?. Que bueno. Si esos hermanos tienen mas de 25 y van para los treinta, y los notan algo raros, como distantes, extraños... ahh, veo que eso pasa con algunos de sus hermanos...
- Siiii profe, mi hermano mayor está así - acotaba la Claudia, aunque mas sonaba a una camuflada lamebotas que una convencida y preocupada hermanita menor.
- Bueno, si los ven asi de extraños, NO LOS HUEVEEN (sic). Se los digo en serio. Que anden raros no mas. Es una etapa extraña en la vida de los seres humanos, que tienen que vivir algún dia. A veces no dan ganas de hacer nada. Te planteas todo distinto. - acotaba mientras expiraba y miraba por la ventana con un dejo de nostalgia, mientras la mayoría lo mirabamos con ojos de huevo frito entendiendo poco el sentido de las palabras de René (si, asi se llamaba mi profe).
Y ahora resulta que yo tengo treinta. Y recordé esa vez, de forma super nítida. Como un flashback en color opaco.
Ni siquiera haré el intento por desmenuzar la madeja de cosas que se atosigan en la mente cuando miras hacia lo que viene y tambien hacia atrás y desemboca en todo un cumulo de frustaciones, alegrías, cosas que esperas y otras que estan en la cornisa de las expectativas.
Cuando el peso de las decisiones se agolpan. Una huevada. Quizás. Pero el viejo tenía razón.
Solo un año después, Mike Patton le respondía : " It's a midlife crisis.. It's a midlife crisis.."
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